Pocos soportes más vapuleados que el afable casete, aquel
rectángulo que, entre los ’70 y los ’90, hizo que su cinta magnética girara
entre carretes miniatura, disparando musica a diestra y siniestra. Se
enrollaba, sí: se atascaba, arrugaba, deterioraba, perdía agudos, desarrollaba
soplidos. Pero, aun así, era la respuesta analógica justa para la música
transportable de una época. Luego, el disco compacto, la era digital, la musica mp3,
las posibilidades sonoras 2.0... entonces, lo inevitable: el adiós al lado A,
al lado B, a la costumbre de rebobinar usando una birome para ahorrar pilas.
Una suerte similar a la que sufrió el viejo VHS.

Dichosamente existen los artistas de la nostalgia que, en
afán de reciclado, utilizan materiales en desuso y los resignifican, les dan
una segunda oportunidad, una nueva puesta en valor. Como la autodidacta
anglosajona Erika Iris Simmons, que experimenta con desempleadas cintas de
audio y video, incluso rollos de película, y las dispone y manipula de forma
tal que se convierten en inesperados retratos de iconos del cine y de la
música.
Con sede en Princeton, Nueva Jersey, la lamparita de Iri5
—tal es su sobrenombre— se prendió primeramente cuando trabajaba como moza del
Hard Rock Hotel y, viendo tanto referente musiquero, pensó en “dibujar” los
propios. Así, The Clash, Patti Smith, Nick Cave, Robert Smith, Jim Morrison y
Kurt Cobain, entre otros, vuelven a pasar a la gloria gracias a esta mujer
nacida en 1983, hija de una diseñadora avant garde y un ciclista con título mundial.
“He hecho más de 150 piezas con casetes y videotapes. Descubrir algo nuevo en
un material, que pensé que conocía muy bien, es lo que me estimula”, define la
artista a la que le gusta “explorar nuevos territorios”. O viejos, según el
calendario con el que se lo mire.